Me dijiste "así como jugando" que no te gusto, que prefieres mi inteligencia a mis atributos físicos pero que eso era mejor a ser rica y tonta . No es primera vez que haces ese tipo de comentario, pero lo dices con tanta liviandad que no te creo. Tus acciones dicen todo lo contrario, no te incomoda para nada mi presencia física, es más, la buscas cada vez que estamos juntos, quizá no tan persuasivamente como otros hombres porque veo que a veces lo haces hasta inconscientemente. Podría enojarme contigo o nextearte de inmediato, porque para qué seguir perdiendo tiempo y esfuerzo en alguien que no se ve vinculado sentimentalmente contigo, pero yo también te he mentido, y mirándote a los ojos. Una vez me preguntaste si yo te tenía ganas y te dije que no, con la cara llena de risa (obviamente eso fue un no pensando en un sí), entonces quién soy yo para reprocharte que tus palabras no concuerdan con tus hechos, si yo también hago lo mismo, niego a muerte lo que siento por tí ante ti mismo y ante todos los demás que lo sospechan, exceptuando mi círculo de amigas más cercanas...
De momento prefiero pensar que ambos estamos asustados de reconocer nuestros sentimientos hasta que conversemos del asunto con la seriedad que lo amerita... o hasta que te vea emparejado con otra.
jueves, 17 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario